Foto de Joey Gannon
¿Qué nos mueve a hacer las cosas que hacemos?
A menudo, se habla de la motivación como de la inspiración: algo que te viene o no te viene. Con la motivación, hay factores externos pero sobre todo hay que mirar dentro de uno mismo para intentar averiguar por qué estamos o no motivados para hacer algo.
El deseo: el punto de partida Hay muchas teorías sobre la motivación. Lógico. Quién descubra los motivos acerca de por qué hacemos lo que hacemos tendrá en sus manos un valioso tesoro. Todo el mundo quiere motivar a los demás: los padres a sus hijos, los profesores a sus alumnos, los jefes a sus empleados, las empresas a los consumidores… El filósofo Thomas Hobbes afirmaba que el deseo humano es la motivación fundamental de toda acción humana.
Descargar audio
En el episodio 15 de Zetatesters abrimos la caja de Pandora de emprender proyectos de ingresos pasivos. Es un tema que los 4 suricatas tenemos entre ceja y ceja y del que vamos a seguir hablando. El libro que recomendamos en Delicatessen en ese programa fue El código del dinero de Raimón Samsó. Raimón ya en 1997 escribía libros parecidos al libro de Tim Ferriss, 10 años antes que nuestro gurú de mesita de noche. Y encima a Raimón lo tenemos bien cerquita, es cercano. accesible y además esta más motivado – si es que eso es posible – que nosotros.
Y es que el programa sobre la procrastinación de zetatesters podcast ya pasó. Pero, ¿sabéis qué? Terminé de escribir la entrada el día anterior a la grabación… pasada la media noche. Y lo peor de todo es que yo mismo me lo planifiqué así. Más adelante veremos porqué, o el porqué aparente.
Mi visión sobre el tema de la procrastinación se inspira vilmente en el mejor articulo sobre procrastinación del mejor blog de internet: Whait But Why (en serio, he perdido varios días este verano viviseccionando las entradas sobre Elon Musk, Tesla, Space X y similares) respeto, admiración y rock and roll. Vamos a hablar de la procrastinación y como es un tema complejo, lo haremos por partes como Jack el destripador. La procrastinación parte 1: El Mono de la gratificación instantánea, el decisor racional y el monstruo del pánico. En nuestro cerebro hay 3 seres que se alternan al timón de nuestros actos. Como en inside out, pero más duro y real. Os los presento: El decisor racional DR es el ser al que no le hace falta seguir a zetatesters. Sabe lo que quiere y lo que hay que hacer para conseguirlo, y lo hace! Este es el mío. DR Decisor racional. Se parece a mi, hasta lleva gafas rosa.
Foto de Pixel Addict
Hola, me llamo Carles y soy adicto al móvil.
Intentaré aplicar lo que sé sobre psicología del comportamiento y productividad para dejar de ser un yonqui del móvil. Espero que me funcione y que, al compartirlo, otras personas también puedan desintoxicarse.
Me gustaría que cada uno de vosotros aporte su granito de arena y me ayudéis (y ayudéis a otros) contando vuestras estrategias, trucos, lo que os funciona y lo que no.
Foto de M. Janicki
Una noche del año 2000 salí a cenar con un par de amigos geeks.
En aquella época la gente tenía Internet en casa pero no en los móviles. Yo trabajaba en la universidad y me habían dejado un PDA Compaq con… ¡pantalla táctil y en color! Ahora parece una chorrada pero entonces era lo más, te lo aseguro.
- ¿Probamos a conectar el PDA a Internet a través del móvil? – sugirió alguien.
Hace un par de días Carles abrió la lata «especialista/generalista» con su entrada «Es mejor ser especialista o generalista» en una entrada inspirada e intimista que debe ser leída con música jazz de fondo. Por mi parte me veo obligado a responder negando la mayor. O sea: la pregunta que nos plantean se basa en asumir una la dicotomía de generalista/especialista y esa dicotomía no es tal. Niego la mayor. Y estos son mis argumentos.
Con esta pregunta me gustaría abrir un debate en el que te invito a participar.
Planteo este tema porque Carlos nos ha enviado un mensaje en el que nos pregunta:
¿Qué hacer: aprender todo lo que aparece nuevo o especializarse en algo ya conocido? Esto viene a raíz de un episodio de mossegalapoma en el que hablamos de aceleración tecnológica. Había dos desarrolladores invitados y salió el típico debate de si es mejor ser especialista o generalista.
Foto de michael warren
¿Crees que eres como eres y que no puedes hacer mucho para cambiar?
¿O crees que no importa cómo seas que siempre puedes cambiar sustancialmente?
Si has respondido sí a la primera pregunta tienes mentalidad fija, si lo has hecho a la segunda tienes mentalidad de crecimiento.
La gente que tiene una mentalidad fija cree que sus habilidades son básicamente estáticas. Creen que uno es bueno en algo de forma innata y que las mejoras que puedan tener son relativamente pocas. O se te da bien hablar en público o no se te da bien.
Foto de image-catalog (BY CC)
“Imagina que no tienes que trabajar porque tienes resuelto el tema económico. ¿A qué dedicarías tu tiempo?”.
Esta pregunta me la hizo Eva Snijders, una gran storyteller y también coach de orientación profesional. Fui a verla hace tres años porque tenía una crisis de identidad profesional bastante fuerte.
No tardé ni medio segundo en responder:
“Escribir”.
«Carles, tenemos que montar una exposición de fotos de jazz».
Me lo dijo Salva, un buen amigo y por aquel entonces compañero de piso. En aquella época yo estaba trabajando en Munich.
Cerca del piso en el que vivíamos había una bodega a la que íbamos a cenar de vez en cuando. Salva fue un día a cenar solo y vio que habían cuadros expuestos. Preguntó de quién eran. Fermín, el propietario, contestó que de una clienta habitual y que estaban a la venta. Entonces Salva le dijo:
Cada vez que oigo la frase “No tengo nada que ofrecer”, me estremezco. ¿En serio que es posible que nadie tenga nada que ofrecer? En mi humilde opinión, pienso que se creen que no tienen algo que ofrecer. Detrás de esta frase negativa inicial se esconden inseguridades, miedo a hacer el ridículo, miedo al rechazo o sencillamente pensar que a nadie le puedan interesar las propias pasiones o pasatiempos. Vuelvo a estremecerme.
Tres rinden cuentas en público.
En el programa 03 de Zetatesters podcast, todavía en postproducción (mea culpa), hemos hablado del tema de la importancia de los hábitos en nuestras vidas. Y como aquel que no quiere la cosa Carles, Dani y yo mismo (Marc) nos hemos comprometido a adoptar el hábito de escribir cada puto día.
Escribir – y no cuentan los emails o posts en Facebook – es una actividad importante para los objetivos que nos hemos marcado para nosotros mismos. La vida es dura y se interpone en nuestros objetivos, y pese a que nos gusta escribir no siempre conseguimos reservar el tiempo y la paz mental necesarios, o evitar la tentación de la procrastinación.